Escribir por escribir

September 20th, 2011 § 1 comment § permalink

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Anoche estaba pensando en este blog. Sí, podría parecer tonto dedicarle tiempo a pensar en algo tan frívolo como un blog, pero creo que para mí redactar aquí es algo muy importante. Gracias a él es que puedo escribir todos los días y puedo divulgar aquello que me pasa por la cabeza y por el corazón. Muchas veces trato de meditar, de reflexionar en aquello que se considera de interés público, pero creo, ahora lo creo, que un blog –al menos éste que ahora lees- debería ser algo mucho más modesto: una bitácora de mi vida.

No es mucho ni poco, es suficiente. Desde que los hombres aparecimos en la tierra hemos hecho todo lo posible por dejar un testimonio de nuestro paso por el mundo; no podemos dejar de marcar nuestro camino con guiños que hacemos a los demás, los que vienen detrás. Si se le ve bien, la vida cotidiana está llena de detalles de no poca valía; quizás algún lector podría encontrar en estos triviales testimonios alguna luz, alguna respuesta largamente esperada.

En medio del ruido de la red de medios, escribir un blog para nadie, hacerlo desde la callada intimidad de la cada familiar, es un placer indescriptible. Pensar y testimoniar lo pensado, he aquí el único proyecto en el que creo.  

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 El  sábado pasado llevé a mi hijo al Cirque du Soleil. La experiencia fue maravillosa para ambos; me parece recordar en este momento aquellos ojos abiertos, llameantes, contemplando a los saltimbanquis que describían piruetas por el aire. Entrar a un circo se parece mucho al entrar a un templo: ahí no ocurre una representación, más bien se oficia la alegría. Lo que ocurre en su interior nos nutre de esperanza, nos muestra de lo que es capaz el ser humano. Hoy, que vivimos tiempos aciagos, de desconfianza y tragedia, visitar un circo nos recuerda que en el corazón de los hombres arde la llamarada del genio. El arte es así, nos muestra con toda nitidez que nuestro destino es la trascendencia. Exijo que los asesinos, los torturadores y los ladrones públicos de mi país vayan al circo una vez al mes; estoy seguro que se reconciliarían con la vida.   

Pobre futuro

September 16th, 2011 § 0 comments § permalink

De niño padecí la insistencia machacona de unos padres que creían, como muchos de los papás de mi generación, que la educación era la llave de oro que abriría las puertas del futuro. Muchas veces escuché algo como esto: “Nada te puedo dejar más que la educación”. Ahora bien, estos tiempos que vivimos me obligan a repensar todo aquello y  reflexionar un poco más en esta supuesta relación causal entre el estudio y el éxito material.

Según la OCDE, México es el país que se ubica en la tercera posición en cuanto a su producción de “Ninis” (7 millones 226 mil jóvenes de entre 15 y 29 años) se refiere; es decir, hay una gran cantidad -una enorme cantidad- de muchachos que se encuentran detenidos en una suerte de limbo existencial: ni estudian ni trabajan. Esto es lamentable por donde se le vea, pues implica mucho talento que se derrama diariamente hacia las coladeras de la historia nacional. No es muy difícil darse cuenta de que muchos de esos muchachos han pasado por un proceso educativo sostenido; muchos de ellos –entre los cuales debo contar a familiares y conocidos- han concluido satisfactoriamente sus estudios universitarios, sin embargo, batallan día a día para escaparse de tan ominosa estadística.

El ser un profesionista, es decir, una persona con grado de licenciatura, no es, hoy en día, garantía de nada. Los estudios formales no garantizan movilidad social en una realidad como la nuestra, domeñada por un imperativo económico brutal, de expoliación y especulación, que ha mandado la idea del desarrollo humano a los sótanos del tiempo. El mundo de hoy no necesita académicos sino obreros. Quienes ejercen de regentes planetarios han entendido muy bien esta regla de oro.

Hay otro elemento que quisiera traer a colación: la vocación. No todas las personas nacieron con los talentos requeridos para transitar por un proceso de alta especialización educativa; por ejemplo, he conocido a muchachos con un gran talento para hacer negocios y que no encuentran el ambiente de las aulas universitarias particularmente propicio. Estos muchachos también se encuentran en riesgo de formar parte de la “niniestadística”, pues las condiciones económicas (que lo diga mejor quien lo haya vivido en propia carne) son cada vez más críticas. Un dato espeluznante: de cada cien nuevas empresas formadas en México, sólo dos habrán de llegar a apagar la primera velita sobre el pastel. ¿Y las otras noventa y ocho ilusiones? ¡Al territorio Nini!

Entre las personas que poseen un título, como he dicho, las cosas no van mejor. Dos síntomas nos lo anuncian claramente, primero: la proliferación nacional de “escuelas patito”, en las que se dice educar y se entregan títulos de posgrado como si fueran volantes. Quienes atienden a estas instancias no tienen el más mínimo interés académico, pero han entendido que un título de maestro o doctor, por chafa que éste sea, de algo ha de servir. Segundo: el número de estudiantes que han salido del país para realizar un posgrado en el extranjero y que han decidido quedarse en el exilio, se ha incrementado del 1.5 % al 15% en cosa de una década. ¿Qué tal?

Me queda claro que no todos los Ninis lo son porque deseen serlo, sino porque no pueden dejar de serlo. Sólo puedo imaginar el agobio, la frustración y el sentimiento de impotencia que debe experimentar alguien que desee incorporarse a la fuerza laboral de su país y que, a pesar de realizar esfuerzos ingentes, nomás no lo consigue. Ahí hay una deuda de la nación, un agravio que terminará por llenar muchos corazones con los amargos e hirvientes caldos de la ira.  

No creo que estudiar sea ya el camino seguro al éxito social, pero no encuentro, por más que lo busco, algún otro. Pasamos de una realidad en la que había una ruta segura a esta otro escenario, en el que todo es ambiguo, incierto, desesperado. Como ya lo he dicho antes, practico el squash, deporte demandante y divertido donde los haya, y tengo algunos compañeros de juego que son economistas. Uno de ellos me dijo hace algunos meses: “Lo terrible es que haya políticos que le hagan creer a la gente que el mundo, superada la crisis económica, volverá a ser lo que era”. Infiero, pues, que debemos prepararnos para administrar la indigencia. 

¡Alegría!

September 15th, 2011 § 0 comments § permalink

Este sábado mi hijo y yo iremos a ver al famoso Cirque du Soleil. Estamos emocionados y contando las horas. La vida, después de todo, sigue siendo bella. Saludos. -alx

Un saludo en septiembre

September 15th, 2011 § 0 comments § permalink

He decidido, amigos, escoger un formato sencillo para este blog. Después de haber sido utilizado para compartir trucos con amigos interesados en el blogging, me pongo a escribir en él como si fuera un cuaderno, mi cuaderno. El blog es verdaderamente una magnífica oportunidad para practicar y mejorar nuestra escritura. Alguna vez alguien me preguntó por qué era importante escribir bien. La persona que hizo tal pregunta alegaba, además, que lo fundamental eran las ideas. Yo creo que una cosa lleva a la otra: escribir bien es pensar bien. Quien se esfuerza por redactar con claridad, al mismo tiempo es capaz de refinar sus propias ideas y conceptos.

Lo que aquí voy escribiendo no obedece a un programa específico, sino a un mero ejercicio de reflexión y redacción. No pienso en lectores, pero no me ruboriza el hecho de que eventualmente haya alguno. El objetivo, pues, es ensayar en las mejores posibilidades de la composición.

Como todo ser humano, tengo opiniones sobre lo que nos rodea, lo que veo y que en cierta medida me determina. También, como toda persona, en múltiples ocasiones arrojo la mirada hacia el mundo interior para indagar en esa realidad trascendente, inasible e infinita que desde que era niño me ha intrigado; es decir, mis palabras van de lo público a lo privado, de la prosa al verso, de lo social a lo íntimo. Me siento cómodo, muy cómodo, en la analogía.  Aristóteles me enseñó a vivir de esa manera.

Muchas obligaciones me impiden la constancia virtual, es cierto. Nada quisiera más que tener todo el tiempo del mundo para escribir, desarrollar guiones, grabar podcast y vodcast, hacer redes y más redes de relación, escucha y colaboración con muchas buenas personas alrededor del mundo; la verdad es que no puedo. Mi prioridad es atender el aula, mi discurso académico y, en un lugar no menos importante, la convivencia con la familia. Explicado lo anterior, quede, a manera de disculpa anticipada, la advertencia de mi dolorosa y necesaria inconsistencia.

Les mando un gran abrazo. 

Nuestros nombres

September 14th, 2011 § 0 comments § permalink

Lo que vuela y lo que nada, lo que repta y lo que anda, lo que ahora nace y lo que ha vuelto a sus dominios de polvo. Todo se ha movido con una precisión que no reconoce vacilaciones o torpeza. El mundo, nuestro mundo, avanza con el ritmo dulce de una historia que se cuenta frente al fuego.

Alguien, cuyo rostro no se muestra, pronuncia ahora nuestros nombres.